Durante junio de 2026 se fortaleció la cooperación entre instituciones públicas y privadas en el Perú para convertir conocimiento en soluciones prácticas. Un rasgo destacado fue la mayor articulación entre centros de investigación, universidades y organismos gubernamentales, orientada a resolver desafíos en áreas como clima, salud, industria y desarrollo regional.
En el eje de IA y datos abiertos se consolidaron iniciativas que conectaron académicos y gobiernos locales, con un énfasis en transformar datos climáticos y ambientales en herramientas de planificación y alerta temprana. Inaigem abrió 13 conjuntos de datos en la Plataforma Nacional de Datos Abiertos para promover transparencia técnica y la participación ciudadana, mientras SENAMHI difundió pronósticos y escenarios ante El Niño y fortaleció la gestión del riesgo en cuencas estratégicas como Pastaza y Piura.
La salud pública avanzó mediante alianzas internacionales y nacionales para la evaluación de tecnologías sanitarias y la adopción de enfoques basados en evidencia, con la red VIGEN-PERÚ de vigilancia genómica y la colaboración entre INS y Cochrane Perú para orientar decisiones clínicas y políticas públicas. En el ámbito productivo, PROINNÓVATE amplió su alcance con inversiones superiores a 618 millones de soles para cerca de 6500 proyectos y anunció la nueva versión del programa con US$122 millones para cinco años, acompañado de una red de 25 CITE y 11 Unidades Técnicas para ampliar servicios a nivel regional.
Los foros regionales DER e Innovasuyu en Cajamarca y otros encuentros promovieron la articulación entre sector público, academia y empresa para impulsar ecosistemas regionales de innovación y desarrollo productivo. En agricultura y biodiversidad, INIA anunció un Complejo de Investigación Agraria en Kimbiri (VRAEM) para mejorar caficultura y biodiversidad, mientras INGEMMET actualizó la Carta Geológica Nacional para entender mejor la geología de la Amazonía y apoyar la gestión de recursos y riesgos.
Además, IIAP e IMARPE reportaron avances en biodiversidad marina y acuicultura, con descripciones de nuevas especies y estrategias de conservación. En el sector académico y educativo, se promovieron convocatorias de investigación y transferencia tecnológica entre universidades y centros de desarrollo productivo, fortaleciendo capacidades y fomentando la cultura de la innovación en regiones diversas.
En suma, junio mostró un ecosistema CTI más conectado y orientado a resultados, con impactos directos en empleo, seguridad alimentaria, energía limpia y resiliencia ante el cambio climático.
