Source: Diario Gestión
Una estudiante peruana ha desarrollado una herramienta con inteligencia artificial para medir el estrés térmico en Lima. La iniciativa busca convertir datos climáticos y urbanos en mapas y alertas que muestren dónde el calor impacta más a las personas y a la infraestructura.
Cómo funciona (explicación simple): se integran variables como temperatura, humedad, radiación solar y elementos urbanos para estimar el estrés térmico en distintos barrios y horas del día. El resultado son indicadores que señalan zonas de alta exposición al calor y posibles escenarios de riesgo para la salud, especialmente en horas pico y durante olas de calor.
Impacto potencial: al identificar áreas vulnerables, gobiernos locales, universidades y empresas pueden planificar intervenciones como más sombras y áreas verdes, refugios climáticos, riego de calles pavimentadas y mejoras en la movilidad para evitar calor extremo en estaciones y calles. Esta clase de tecnología demuestra el talento peruano y su capacidad para transformar datos en acciones concretas.
Qué se necesita para avanzar: mayor acceso a datos abiertos, colaboración entre universidades y municipios, y pruebas piloto en Lima para validar la metodología y adaptar la herramienta a otros contextos peruanos.
Con el apoyo adecuado, proyectos así pueden convertirse en motores de innovación local y en ejemplos inspiradores para jóvenes investigadores en Perú.
