Source: IIAP
Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), adscrito al Ministerio del Ambiente, está liderando un avance importante en la intersección entre biodiversidad y desarrollo tecnológico en la Amazonía peruana. En zonas inundables de Loreto y Ucayali, el equipo de investigación instaló cultivos perennes de camu camu y aguaje con material genético superior recogido mediante décadas de mejora genética, con el fin de convertir la producción en sostenible y de alto valor.
El objetivo central es sustituir cultivos temporales e inestables por sistemas de producción orgánica que preserven los recursos genéticos nativos y ofrezcan seguridad alimentaria y económica a las comunidades locales.
Como parte de la metodología, se realizó un muestreo masivo en diez cuencas hidrográficas de Loreto, recolectando cerca de 500 muestras de 40 poblaciones naturales para crear un banco de germoplasma (conservación ex situ). A partir de esa base genética, los investigadores emplearon el software estadístico SELEGEN para identificar genotipos de mayor rendimiento y establecerlos en huertos semilleros y jardines clonales.
Los plazos son conservadores y deliberadamente largos: para el camucamu se requieren al menos cuatro años de evaluación (ocho desde la plantación) para seleccionar plantas matrices con alto grado de confianza; para el aguaje, el periodo de estudio oscila entre 12 y 14 años. Además, existen colecciones ex situ de al menos 200 muestras para respaldar el proyecto en distintas provincias de Loreto.
El objetivo práctico es doble: resolver problemas del campo como baja productividad y vulnerabilidad ante plagas y cambio climático, y transferir esos beneficios a las familias de las comunidades. Los agricultores, conocidos como camucameros y aguajeros, recibieron capacitación técnica, mantienen parcelas y se organizan a nivel comunal alrededor del programa. La innovación no se queda en el campo: ha impulsado una agroindustria con valor agregado, con productos orgánicos derivados del camu camu (mezclas nutritivas, vinagres, infusiones y harinas) y suplementos o cosméticos de aguaje. En conjunto, estas iniciativas muestran que la biodiversidad amazónica, combinada con investigación sostenida, puede ser un pilar de una economía verde y resiliente en la Amazonía peruana.
