Fuente: CEPLAN
Preservar lenguas originarias y saberes para el futuro del Perú
El Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan), a través de su Observatorio Nacional de Prospectiva, analiza la situación de las lenguas indígenas y sus saberes ante los desafíos actuales y las oportunidades que ofrece la conectividad.
Principales hallazgos:
- De las 48 lenguas indígenas vigentes en el país, 21 (el 44%) se encuentran en peligro.
- Entre 2015 y el cuarto trimestre de 2025, el número de hablantes jóvenes de quechua y aimara entre niñas, niños y adolescentes se redujo de 17,49% a 9,79%.
- La conectividad avanza: el acceso a Internet entre hablantes de lenguas nativas pasó de 11,5% en 2012 a 62,1% en 2025, lo que podría facilitar la generación de contenidos educativos y servicios públicos en idiomas originarios.
Las prácticas y conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas constituyen un patrimonio biocultural que puede aportar soluciones para el cambio climático, la biodiversidad y la seguridad alimentaria. Las cifras muestran la presencia de saberes en agricultura, manejo de bosques, pesca y semillas nativas, aplicados por miles de comunidades a lo largo del país.
La diversidad territorial también se refleja en la distribución de la población indígena: según el Ministerio de Cultura, más de 3,4 millones de personas viven en localidades indígenas, repartidas entre los Andes, la Costa y la Amazonía, con Loreto como uno de los lugares con mayor concentración. Esta realidad exige políticas públicas sensibles a diferencias culturales, lingüísticas y geográficas, para garantizar acceso a educación, salud e infraestructura, así como derechos territoriales.
El análisis resalta la necesidad de fortalecer la participación comunitaria, garantizar la consulta previa y ampliar el acceso a servicios básicos. La coordinación entre instituciones públicas y comunidades, acompañada de capacitación y asistencia técnica, puede facilitar proyectos inclusivos, prevenir conflictos y promover el desarrollo sostenible mediante el uso responsable de los saberes bioculturales.
Preservar las lenguas y sus saberes no es solo un acto de identidad: es una estrategia para fortalecer las capacidades del país frente a los retos del futuro, permitiendo que la investigación, la innovación y la innovación tecnológica se nutran de un acervo cultural diverso. El diálogo intercultural y la participación efectiva de los pueblos indígenas deben guiar la formulación de políticas públicas que reconozcan la diversidad y reduzcan desigualdades.
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