Fuente: IGP

En los Andes centrales del Perú, el Observatorio Geofísico de Huancayo y el Instituto Geofísico del Perú realizan mediciones de alta precisión para entender cómo los ecosistemas agrícolas altoandinos intercambian energía, vapor de agua y dióxido de carbono con la atmósfera.

Para ello utilizan una técnica conocida como Eddy Covariance, que mide flujos turbulentos registrando variaciones del viento, la temperatura, el vapor de agua y el CO2 varias veces por segundo. Con estos datos se puede calcular si un terreno actúa como sumidero de carbono o como fuente.

El estudio revela un ciclo diario claro: al mediodía, con más radiación solar, aumenta la energía sensible y la evapotranspiración; durante la mañana y la tarde, la vegetación captura CO2 mediante la fotosíntesis; por la noche predominan las emisiones por la respiración del suelo y de las plantas.

Estos hallazgos son valiosos para los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero y para afinar los modelos climáticos, fortaleciendo la gestión del agua y la adaptación en zonas agrícolas de montaña. También ayudan a entender la dinámica de la capa límite atmosférica y la zona de influencia de cada medición, conceptos clave para interpretar los datos locales con mayor precisión.

Con una trayectoria de más de un siglo, el OGHYO combina su extensa serie histórica con tecnología moderna como radares y sensores atmosféricos. Conocer cómo respiran los ecosistemas altoandinos no es solo ciencia; es una herramienta para entender el presente climático del país y prepararnos mejor para su futuro. Ciencia para protegernos y avanzar.

Columna de opinión publicada en el diario El Peruano


[Ver detalle]